la mala suerte

Menos es más

Escrito por lamalasuerte 09-08-2014 en poesía. Comentarios (0)

Desgranando mis historias prestadas,
les concedo el soplo necesario de certeza
desde el íntimo momento de expulsarlas de mi cabeza.

Disfrutando de la libertad otorgada
por el aire de mi inestable camino.
Mientras el mundo se pudre en minucias
yo resto distancia con mi alma.
Cuando todos sueñan dormidos
yo sueño despierto contigo.
Todo lo que soy, todo lo que sé decir
se inserta en esta noche en calma.

El aire incierto de quien avanza sin rumbo fijo.
Esto leí una vez para definitivamente hacerlo mío.
No me sé explicar de otra manera, ni quiero.
Para mis pasos este es el modo que elijo.
Este que nadie entiende y por donde sólo yo aparezco
es tan real como un tumor que se me extiende.

Un guiño íntimo pleno de matices.
Es lo más cierto que me engancha al suelo.
Es lo que me hace levantar la vista y creer en el cielo;
son las más bellas y perdurables raíces.

Unos optan por reclamar atención,
los más por las luces y los artificios.
Yo me quedo, parada y fonda.
Donde menos es más.
Donde todo es sincero y sin vicios.
Donde no caben alharacas
ni aspavientos excesivos.

El mar en calma

Escrito por lamalasuerte 03-01-2013 en General. Comentarios (2)

Para Héctor Clemente,

que fotografía con lápices;

y a veces dibuja fotos tan bonitas como ésta.

 

                     http://lamalasuerte.blogspot.es/img/marencalma.jpeg

 

                                                                                                                                                       ©Héctor Clemente

 

 

 

Avanzas y te adentras en la playa entre azules,

igual que un día entraste en mi vida.

Mientras observo trazos de tus pensamientos,

con el oleaje sosegado de tu mar me quedo.

 

No pienso en mañana, ni en cómo hasta aquí he llegado.

Simplemente te miro.

Con mi mar en calma.

Programa de vida

Escrito por lamalasuerte 08-12-2012 en General. Comentarios (0)

Tengo 35 años. Acabo de ser padre hace escasos dos meses. Desde que Fco Javier está entre nosotros, veo las cosas de otro modo. Las analizo más. Las analizo mejor. Por lo tanto, solamente por este aumento analítico en mi vida, él me ha hecho más completo. Ya tengo que agradecerle algo. La primera vez de muchas, espero. Dicen que el dinero te cambia la vida. La mía ha cambiado desde el momento en el que en mi buzón dejan revistas de bebés y las miro con repentino y creciente interés. Desde el momento en que observar a mi hijo bracear con su tierna torpeza es el único minuto del día en que me siento satisfecho con lo realizado.

 

Soy caóticamente ordenado. Recuerdo detalles de novelas, o sentimientos de poemas, por el lugar y el momento en que fueron leídos. Soy contradictorio. Me inspiran y apasionan escritores opuestos. Músicos con temáticas difíciles de encajar en el mismo escenario. Me gustan políticos y periodistas con criterios enfrentados. Ideas que al ser juntadas rechinan en mi cabeza. Soy tan contradictorio que ya me he arrepentido de empezar estas líneas. Sobre todo si pienso el porqué de su existencia. Pero tengo claro que las acabaré. Soy un ser lleno de miedos y de frustraciones. De inseguridad y de recelos. Con todas mis diferencias aceptadas. Me encanta leer y no lo hago todo lo que quisiera. Me apasiona escribir y lo hago todos los días, aun sin plasmarlo. Soy torpe para las cosas materiales, desastroso en ocasiones. Mi talento radica en lo intangible, así que es difícil que nadie lo disfrute salvo yo mismo. Con eso me basta y me sobra. De eso se trata al fin y al cabo.

 

Tengo cuatro hermanos a los que, por encima de todo, respeto. No consiento una crítica hacia ellos, ni siquiera me la permito a mí mismo. Me emocionan con simplezas, como verles quejarse felices por lo que han ido construyendo, o sintiéndose orgullosos de sus hijos, o dando lecciones diarias de coraje y entrega por los demás. Los quiero tanto que no se lo digo casi nunca, sólo necesito que me lo digan ellos a mí. Lo mismo me pasó con mis padres, se lo dije cuando ya no podían escucharme. Ellos están en el Cielo en el que creo. Mi madre era tan especial que es recordar sus defectos y, uno a uno, comienzo a echarlos de menos. Cada día más.

 

A mi mujer sí necesito repetirle todos los días que la quiero, al igual que se lo solicitaría a ella si no me lo dijera hasta la saciedad. Hablando de Susana, es abnegada y tenaz en su amor hacia mí. Sabe que es la guía en este incierto camino. Copiando al poeta, ella no entiende casi nada de lo que hago, pero qué haría yo sin ella. Es la que ilumina todo. Ella es la luz, y nuestro pequeño es el foco por el que dicha luz discurre. Si mis seres queridos forman una pulsera, ella es el engarce que cierra y sujeta todo. La que permite que todo ruede. Ella abre la ventana de mi día cada mañana, y la que cierra la puerta de mi hogar por la noche. Ella es mi hogar. Ella lo es todo. Es lo único.

 

Soy un músico frustrado, pero tengo un amigo que es artista y que musicaliza algunas de mis letras. Y no sabe todavía lo feliz que me hace poniendo su talento a merced de mis caprichos. Tengo la buena suerte de tener varios buenos amigos. De los de verdad. De los que critican este blog. De los que se aburren con él y me lo dicen a la cara. Son tan incondicionales que han sabido perdonar cuando no he estado a la altura. La amistad consiste en eso, yo les jodo y ellos no me lo tienen en cuenta. Y es que para mí la lealtad es inviolable. Siempre encontraré algo que reprocharme. Pero siempre seré leal. Mis amigos forman parte de mi familia. Soy de familia numerosa.

 

Fui engañado cuando, de pequeño, me enseñaron que la felicidad residía en pequeños momentos. Es mentira, reside en los grandes, en aquellos instantes inmensos como una mirada de mi mujer, una sonrisa de mi hijo, un buen pescado frente al mar o un cubata en una barra con un buen amigo del equipo rival… 

 

Habría mil aristas más que sacar a colación, pero resultaría demasiado tedioso. No conozco el lugar por donde fluirán todos los matices que me conforman, pero ahí radica el secreto de este bendito tinglado. Y además, soy tan incompleto como lo son estas líneas.

 

Por lo demás, soy feliz.

Amarrado

Escrito por lamalasuerte 17-07-2012 en General. Comentarios (1)

Con la incertidumbre del futuro tiranizada por el pasado

y la cordura secuestrada en paradero desconocido.

Fugitivo de todas partes y a la vez de ninguna,

pagando peajes que ni siquiera había recorrido.

 

Noqueado en aeropuertos con las maletas perdidas.

Maniatándome en salones de puertas cerradas.

Emparentado-en mil motines-con mi propio adversario

en inacabables liturgias de tristeza apelmazada.

 

Quise ser muchas personas y de muchos lugares

(adicto al que fuese), porque uno solo resultaba escaso.

No hallaba descanso ni suficientes dosis

pues todo me saciaba de modo efímero y transitorio.

 

Hasta esa tarde de finales de año,

en que por primera vez te vi.

 

Y ahora…

 

Ahora, que tus pasos huelen a vida.

Ahora, que me despojo del miedo en el umbral.

Ahora, que me alimento de lo adictivo de tu sonrisa,

Ahora, que con la aguja de tu mirada coso los pespuntes de mi alma…

 

Y es gracias a ti,

la única que de verdad me ha visto llorar,

que ahora ande, por fin,

amarrado a puerto después de tantos años de mala mar.

Rondando tus sueños

Escrito por lamalasuerte 07-04-2012 en General. Comentarios (1)

Se desmayan los últimos colores

con los que teñíamos de ilusión nuestra cama.

No puedo dormir con tu almohada vacía

pero tampoco rondar tus sueños me seduce ya.

 

Bombardeado, con el urgente desafío sin ti

de nombrar un gobierno de salvación.

Contigo no puedo, no debo ya contar,

ojalá me hubieras acostumbrado a decidir.

 

Ahora me veo en el empeño

de empezar otra vez de cero.

Obligado de nuevo a salir a cazar

con mis armas de fogueo.

Si no te hubieras marchado jamás…

 

Prefiero quedarme con los hechos

aunque sin duda los cambiaría por verte.

De nada me sirve llevar la razón

y estar aquí, mirando al techo.

 

Sigo siendo tan tuyo como tú fuiste mía

cuando me amabas en aquella cama prestada.

Ya sólo puedo sentirme un funcionario mental

apenas con inquietas y baratas compañías.

 

Rondaría tus sueños, y tu regazo,

no dudaría ni (por) un instante.

Harto de promesas incumplidas,

de lejanos besos. De simples retazos.